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Esa nausea duradera
Monday 16 October 2006 [21:03]

podrían ser más discretos   Más de 650.000 irakíes muertos desde el inicio de la “libertad duradera” comandada por el amigo Bush. Ayer un anciano de buen porte, de esos que no han pasado hambre en la guerra, me cuenta el ridículo que hizo Zapatero hace un par de años al no levantarse ante las tropas americanas en el día de las Fuerzas Armadas. “No levantarse ante la bandera americana; menudo imbécil. ¿Usted sabe el ridículo que hizo?”. El trayecto fue lo suficientemente largo para escuchar todo su discurso. Y cuando yo trataba de cuestionarlo, el hombre alzaba más la voz, superponiendo unas frases a las otras, usando hasta su último aliento para ensalzar el sentimiento patrio. No pude soltar ni una sola palabra. Así que aprovecho esta cyber-ocasión para descargar mi humilde artillería.

   Muy señor mío: si el señor Zapatero no se levantó ante el paso de las tropas americanas fue por el contundente rechazo que en su día no sólo él, sino la gran mayoría de los españoles sentimos por la incursión de ESAS tropas en territorio irakí. Y lo hicieron de un modo ilegal, pasándose por el forro a la ONU. Primero fue la búsqueda de armas de destrucción masiva, que nadie encontró. Luego el supuesto vínculo entre Sadam Hussein y Bin Laden, que resultó ser falso. Luego la búsqueda de democracia en Irak (como si le importara), y a día de hoy mueren una media de 100 civiles al día en un marco de caos político insoportable.

   El trío de las Azores, antes de comenzar su particular cruzada, discutieron sobre el reparto del pastel de la futura reconstrucción del país. Aznar se frotaba las manos pensando en todas esas empresas constructoras españolas comiendo del subsiguiente embargo a un país en quiebra.

   Más de 650.000 irakíes muertos. Y aun algunos lo justifican y se bajan al pilón de Bush. Sois unos mierdas.   
 





El precio de las cosas que no huelen
Sunday 15 October 2006 [13:17]

libre interpretación   No es normal parar a esas horas de la madrugada a una chica tan jóven (unos 20 años) para un trayecto tan desproporcionado (de Canillejas a Aluche, unos 20 Kms.). Parecía abatida por algún tipo de duelo interior. Su mirada perdida, su indiferencia ante el itineriario sugerido, su silencio…

   Cuarto de hora después y justo antes de tomar el desvío dirección Aluche desde la Avenía de Portugal la chica recibe una llamada de quien parece ser su pareja. En un principio se muesta reacia a las supuestas súplicas de su interlocutor “me ha sentado fatal lo que has dicho, de veras, no esperaba algo así”. Tras unas cuantas frases de trámite, parece que el discurso del maromo comienza a dar resultado, y entonces ella se emblandece hasta que acaba cediendo a su ofrecimiento.

   – ¿Podría dar la vuelta y dejarme donde me ha parado?.

   Dicho y hecho. Tras colgar, volvió a sumirse en el mismo silencio del principio. La carrera ascendió a 41 €, desde Canillejas hasta Canillejas.

   El amor cuesta dinero. Los cabreos y posteriores reconciliaciones cuestan dinero. Concretamente 41 €. ¿Merece la pena cabrearse?. ¿Merece la pena enamorarse?. ¿Cuánto dinero seríamos capaces de pagar a lo gilipollas por amor?. ¿Es acaso lo etereo cuantificable?.

   También podríamos preguntarnos cuánta pasta le ha costado al de la foto conseguir a semejante mujer





No hay salida
Friday 13 October 2006 [11:44]

no hay salida En días de lluvia el universo ciudadano se muestra estresadísssimo, cabreadísssimo y todo lo que acabe en -ísssimo. Una mujer desorientada me da el alto, con cara de pocos amigos. El diálogo no tiene desperdicio:
- ¿Me lleva a la Residencia (…)?.
- ¿Me dice la dirección?.
- Usted sabrá.
- Señorita, en Madrid hay más de 200 Residencias…
- ¿Y a mí qué me cuenta?. En fin… está por Carabanchel.
- Carabanchel es MUY grande.
- Mire, la línea del Metro está cortada, he tratado de sacar dinero de un cajero y no funciona, se me ha acabado el saldo en el móvil, y tengo que cuidar a una mujer dentro de 15 minutos, y no llego. Bájeme donde encuentre una cabina para llamarla. ESTE PAIS ES UNA MIERDA. NO FUNCIONA NADA. MENUDA MIERDA DE PAIS.
- ¿De dónde es usted?.
- De Ecuador.

Silencio.





Quien oculta ser mujer florero
Wednesday 11 October 2006 [11:01]

para muestra, un cartel   La mujer, guapísima, se despidió del hombre con un par de besos frente al Congreso de los Diputados. Tras montarse en el taxi e indicarme el destino llamó por el móvil a una amiga: “No ha pasado la prueba de fuego. Resulta que me lleva a un restaurante y a la hora de pagar saco la cartera, ya sabes, lo típico, para que él me diga que la guarde, que me invita… y el muy… ¡no dice nada! así que ¡pagó cada una lo suyo!. ¡Qué fuerte!. Ya le pueden dar por culo, tía. Nunca me había pasado algo así, lo juro. Un tío que ni siquiera es capaz de invitarte a cenar en la primera cita no merece la pena. Y adiós muy buenas. Le he dado largas, así de claro”. Se despidió de su amiga al alcanzar su destino, me pagó, muy guapa, de veras, realmente guapa, pero demasiado tonta, engreída y absurda para mi gusto.

   Me parece estupendo eso de la igualdad, que las mujeres tengan las mismas oportunidades, que se acerquen con total libertad al mundo laboral, a las ciencias, a las artes, etc. Que no sean jamás tratadas como meros objetos, las guapas porque son guapas en un grupo, y las feas en otro perfectamente diferenciado. Lo que me enciende de veras es la hipocresía que lucha por conseguir unos derechos y unas oportunidades para utilizarlos sólo cuando interesa. Esa mujer que pide el mismo sueldo que el hombre (algo lógico por otra parte) pero que por otra parte cree que es el hombre el que debería de pagar la cena. Y son precisamente ESAS las que me demuestran que las guapas (en un porcentaje importante) de tan listas que pretenden ser, acaban siendo tontas.

   Me remito a la foto para lanzar una teoría al aire: Una de cada tres guapas son tontas (ver círculos); o más concretamente, dos de cada tres rubias guapas son tontas. Lo siento por las listas.





El orgullo de ser león
Tuesday 10 October 2006 [19:09]

no es tan fiero como lo pintan   Un auténtico honor para mí haber llevado esta mañana a Fernando León (Familia, Barrio, Los lunes al soy y Princesas), muy por encima de las Carminas y las Belenes Esteban. Digo esto porque el Director y Guionista en cuestión es un genio, dicho como tal alguien que crea, que hace arte, que expresa. Al montarse e indicarme el destino sacó una especie de radiografías para verlas al trasluz, y luego se puso los auriculares, para aislarse del mundo, o puede que con la intención de seleccionar nuevos temas para su próxima película. Seguidamente tomó el periódico, MI periódico para hojearlo, centrándose en un artículo de opinión en la sección de Madrid.

   Hablo de la importancia de este encuentro porque personajes como este están en una especie de eterno proceso de creación. Lo más mínimo que le pueda ocurrir en su vida ordinaria, aunque para el resto pase desapercivido, puede suponer la trama de una nueva película, o una frase a incluir, o un nuevo giro o un nuevo personaje.

   En la crueldad de mi fuero interno he llegado a pensar en hacer uno de esos comentarios ingeniosos para llamar su atención, o darle un rodeo impresionante para conocer su reacción, o simplemente cometer algún tipo de excentricidad. Pero ante todo soy un profesional, y cuando algún cliente se pone los cascos, no tiene intención alguna de hablar con el taxista.

   Al apearse y pagarme me lanzó un “hasta lueguito”. ¿No os parece tierno?.

   (Inciso: Ayer montó en el taxi anterior al mío Eduardo Punset. Lástima. La conversación podría haber sido de lo más enriquecedora. Otro día sin duda caerá en mis REDES).





Plumas al fondo de la botella
Monday 9 October 2006 [11:13]

jur jur   Lunes, 21 horas. Un jóven, muy bien vestido se despide de otro muy efusivamente antes de entrar en el taxi. Al montarse, literalmente se tira sobre el asiento: está borrachísimo. Su voz engolada y cazallera me indica una de esas calles señoriales del norte de Madrid. Balance: joven empresario de pasta acaba de celebrar algo importante.

   Jugueteando con su móvil acaba hablando con un tal Fran. En un principio le insta a quedar en su casa para tomar unas birras y continuar la juerga, pero un par de frases después se pone meloso, pese a su voz y expresiones de machote ibérico. “Fran, quiero estar contigo, te quiero, te amo, eres el hombre de mi vida, necesito abrazarte, estabilizarme a tu lado, eres la persona más maravillosa que he conocido y necesito demostrártelo”.

   Esto no llamaría la atención si el personaje en cuestión vistiera a la última moda y reflejara un cierto acento de pluma en su voz. Nada más lejos de la realidad: era un tipo rudo y de aspecto varonil, incluso cuando se puso tierno “yo te quiero, tronco, no me jodas, quiero estar a tu lado, cabronazo”. Delirios de esa curiosa doble personalidad del borracho profesional.

   Y cuando las apariencias engañan este mundo se vuelve mucho más interesante, y se hace más grande, tanto que no te cabe en la boca. 





Desde el epicentro de la verdad absoluta
Sunday 8 October 2006 [17:37]

parecido inquietante   Las grandes frases no tienen por qué salir sólo en labios de grandes ilustrados. El auténtico saber universal se encuentra en ese puzzle anónimo de palabras desordenadas en cuyo conjunto abstracto podemos entender el auténtico sentido de la vida en esencia, en presencia.

   En plena Gran Vía de San Francisco, dirección Cascorro, un coche elegante, austero, enorme, interrumpe la circulación (mi taxi el primero) para tratar, en un cruce, de incorporarse al sentido contrario. Dicho sentido se encuentra paralizado y el coche en cuestión, objetivo en mano, no tiene intención alguna de dar marcha atrás para permitir la circulación. Podría hacerlo, pero ¿para qué?. La cara del conductor se muestra impasible pese a la súplica de mi claxon.

   En esto, la pasajera que porto dice, tras no haber abierto la boca en todo el trayecto: “y luego nos extrañamos de que existan guerras”.

   He de reconocer que esa frase me estremeció por su calado. Cuando puedes comprobar con tus propios ojos que alguien antepone su propio interés, como era el caso, a todo lo que suceda a su alrededor (atascazo incluído), te das cuenta del verdadero sentido de todos esos conflictos, de todas esas muertes, de todo ese futuro canalla que nos espera. Sin duda Bush es igual que aquel coductor impasible a su entorno. Sin duda el interés personal nos ciega hasta el punto de no ser capaces de interiorizar, de empatizar con nuestro entorno. Esa burbuja blindada por nuestra propia experiencia nos sume en el insoportable sopor de los conflictos de intereses. Nuestro entorno es víctima directa del milagro de la personalidad, y esto acabará sin duda con el conjunto de una sociedad acomplejada. Y que muera la empatía.

   Al apearse la mujer en cuestión me doy cuenta que luce unas piernas estupendas.





Disculpas con nombre de tango
Friday 6 October 2006 [15:28]

La jaula de mis errores   Puede que me dejara llevar por sus malas pintas, pero al entrar en el taxi comenzó a hojear el periódico (recuerdo que llevo a disposición del cliente periódicos varios y revistas) y luego abrió su bolso y se lo guardó. Lo mismo hizo con el suplemento del mismo. En ese tipo de casos (ya me ha pasado varias veces que el cliente ha tratado de llevarse algo sin decir nada) suelo indicar que lo expuesto está a su disposición para leer durante el trayecto, pero no para llevárselo a casa. Y algunas veces se lo han llevado sin enterarme. Pero en este caso, pese a mis sospechas, ofrecí el beneficio de la duda. En realidad no había visto si el periódico lo había sacado directamente del lugar donde normalmente lo llevo. No me gusta acusar a nadie sin pruebas.

   Al apearse lo primero que hice fue comprobar si efectivamente mi periódico continuaba en su sitio. Y así fue.

   Reconozco que me dejé llevar por la apariencia de una persona que previsiblemente no era de esas que leen el periódico. Y afortunadamente me equivoqué. Digo “afortunadamente” porque siempre que las apariencias engañen nos quedará el consuelo de creer un poquito más en el género humano por encima de esos convencionalismos mediocres, estadísticos e irracionales que nos permiten el descarte como modo de aferrarnos a nuestro microcosmos.

   Madame: no se imagina lo que me alegro de haberme equivocado con usted. Y que pase un buen día. Debería de cumplir penitencia en una jaula.





Testimonio catalanoanónimo
Wednesday 4 October 2006 [16:30]

Ella anónima   Los taxistas que frecuentamos el Aeropuerto solemos beber noticias de otros lares, de otros puntos de España y más allá. Si hablamos de volúmenes el Puente Aereo se lleva la palma: cada mañana llegan cientos de catalanes a trabajar aquí; muchos de ellos ni siquiera pasan la noche. Tal es el caso de una mujer que ayer llegó de Barcelona para asistir a una reunión y luego volverse, la cual me contó la difícil situación que para ella se está viviendo en Cataluña. Según dijo, a raiz del Estatut muchas multinacionales asentadas en Barna estaban transladando sus sedes a Madrid por culpa de esa nueva obligatoriedad de la lengua catalana. Y las nuevas empresas que comienzan a operar en España también comienzan a fijarse en la Capital como única referencia, pese a la mejor situación geoestratégica de la ciudad catalana. Resulta incómodo utilizar tres idiomas de referencia (castellano, catalán y el idioma de orígen de la empresa en cuestión) en lugar de dos. Es más, la creciente catalanofobia impulsada por ciertos sectores que utilizan el oportunismo político como única arma, se está viendo invertida dentro de Cataluña. El catalán que no está de acuerdo con el Estatut (hablo en boca de esta catalana), es tachado de facha-casposo-de-derechas. Ella reconoció no ser de derechas ni mucho menos facha. Es catalano-hablante por tradición familiar (durante el trayecto contestó a un par de llamadas telefónicas en catalán), pero no está por la obligatoriedad de esta lengua para poder ser ciudadana catalana. Es decir, en Cataluña los recibos del agua, el gas y la luz están escritos en catalán, al igual que cualquier documento oficial, sus televisiones públicas (películas dobladas inclusive), etc. por no hablar de la enseñanza pública, ya sea básica como universitaria.

   Habría que comenzar abogando por el derecho a la libertad individual. Que cada cual hable en la lengua que quiera, siempre y cuando su interlocutor le entienda (los hay que aun dominando a la perfección el castellano tratan de imponer el catalán a interlocutores que no lo entienden). También se están dando casos de niños formados exclusivamente en catalán cuya ortografía, léxico, etc. del castellano es deplorable (hablo incluso de niños pertenecientes a las Islas Baleares); niños que en un futuro, por falta de infraestructuras en su ciudad, podrían acudir a la universidad madrileña, por ejemplo, con las evidentes dificultades académicas que esto ocasionaría.

   Una vuelta más de tuerca: el catalán puede acudir a la Universidad pública madrileña, y sin embargo el madrileño no puede estudiar en la Universidad catalana porque sus clases están impartidas en catalán. Hablo de la Universidad pública que todos pagamos.

   Con esto no pretendo alentar la catalanofobia. No soy ni seré nunca partidario de ello. En Cataluña hay una gente estupenda (la mayoría de los usuarios de taxis desde el Puente Aereo), tremendamente civilizada y cosmopolita (muchos madrileños deberían de aprender de ellos). Mis quejas giran en torno a lo meramente institucional. No estar de acuerdo con una política, no significa despreciar a su gente.





Rancias entre la caspa y el pánico
Tuesday 3 October 2006 [18:14]

lo que piensan de la vida   Eran dos de esas de la Generación del 27 (más por su fecha de nacimiento que por sus recursos poéticos), perfectamente enjoyadas (como marca la tradición), demasiado estiradas para su fecha de caducidad, muy buenas formas, semblante serio a la par que elegante, lo cual, dada mi experiencia en estos lares, hacía presagiar lo peor. Destino: Restaurante Jose Luis (el precio por comensal supera con creces la pensión media de cualquier jubilado al uso).

   Al verlas venir y para meterme en su juego sintonicé la Cope, a la espera del comentario de marras. En esos momentos César Vidal (ése que escribe 15 libros de rigurosísima investigación periodística al año, entre los cuales cabe destacar “el genocidio de la izquierda en la Guerra Civil“) lanzaba al respetable a razón de siete insultos por cada cinco palabras, para demostrar su amplísimo (y a la par envidiable) vocabulario. Y preguntó  una de las damas: “¿Qué emisora es esta?”. Al responder “la Cope” lanzó una de esar sonrisas maliciosas que tanto caracterizan a la alta sociedad, seguido de un ”excelente”. Y nueva joya verbal: “En realidad es la única emisora que dice las verdades”. No dijo “la verdad”, sino “las verdades”.

   Pequeño inciso: Cuanto menos inquietante que, de entre 200 emisoras de radio, 199 emitan “las mentiras”. Que de entre 10 o más diarios de tirada nacional sólo uno se atreva a comunicar “las verdades”; y que de entre 15 o más partidos políticos sólo uno crea en esa trama conspirativa que tanto importa a la caspa de este país.

   Ambas damas continuaron hablando, esta vez del funeral de (…), preguntándose por qué no había asistido nadie de “Palacio”. No dijo “casa real”, sino “Palacio” y con esto ambas se sintieron “indignadísimas”.

   Siguiente tema: las emisiones de Radio María, que ahora no se dedica únicamente al rezo, sino que también admite sugerencias de los oyentes. Canciones, todas antiguas, de los 50. Hermosísimas. Para el profano, Radio María es una emisora conducida por una de esas corrientes ultracatólicas tan de moda, que jamás ha tenido ni tiene licencia para emitir, que cuando son cazados cambian de inmediato de sede y de dial, es decir, una radio pirata e ilegal. No entiendo mucho de estos temas, pero hacer algo así ¿no es pecado?.

   Al llegar al Restaurante Jose Luis una de ellas protesta porque en lugar de dejarlas en la puerta he parado enfrente y tienen que cruzar (si las hubiera dejado en la puerta se habrían quejado de la peazo de vuelta que tendría que haber dado, en fin). Al pagarme (5.95 €) una le dice a la otra: “Piruca, dale 6€”, y luego se gira hacia mí “siempre solemos dejar propina a los taxistas, como buenas cristianas”. Es decir, 5 céntimos. En esos casos suelo declinar el ofrecimiento. Me dió un billete de 10 y la vuelta fue 4.05€, estos 5 céntimos en monedas de céntimo.

   Conclusión: El miedo del taxista no se encuentra en uno de esos barrios chungos de la peliferia a altas horas de la madrugada. El auténtico pánico se encuentra en cualquier esquina del barrio de Salamanca a plena luz del día.

 





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