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Rancias entre la caspa y el pánico
Tuesday 3 October 2006 [18:14]

lo que piensan de la vida   Eran dos de esas de la Generación del 27 (más por su fecha de nacimiento que por sus recursos poéticos), perfectamente enjoyadas (como marca la tradición), demasiado estiradas para su fecha de caducidad, muy buenas formas, semblante serio a la par que elegante, lo cual, dada mi experiencia en estos lares, hacía presagiar lo peor. Destino: Restaurante Jose Luis (el precio por comensal supera con creces la pensión media de cualquier jubilado al uso).

   Al verlas venir y para meterme en su juego sintonicé la Cope, a la espera del comentario de marras. En esos momentos César Vidal (ése que escribe 15 libros de rigurosísima investigación periodística al año, entre los cuales cabe destacar “el genocidio de la izquierda en la Guerra Civil“) lanzaba al respetable a razón de siete insultos por cada cinco palabras, para demostrar su amplísimo (y a la par envidiable) vocabulario. Y preguntó  una de las damas: “¿Qué emisora es esta?”. Al responder “la Cope” lanzó una de esar sonrisas maliciosas que tanto caracterizan a la alta sociedad, seguido de un ”excelente”. Y nueva joya verbal: “En realidad es la única emisora que dice las verdades”. No dijo “la verdad”, sino “las verdades”.

   Pequeño inciso: Cuanto menos inquietante que, de entre 200 emisoras de radio, 199 emitan “las mentiras”. Que de entre 10 o más diarios de tirada nacional sólo uno se atreva a comunicar “las verdades”; y que de entre 15 o más partidos políticos sólo uno crea en esa trama conspirativa que tanto importa a la caspa de este país.

   Ambas damas continuaron hablando, esta vez del funeral de (…), preguntándose por qué no había asistido nadie de “Palacio”. No dijo “casa real”, sino “Palacio” y con esto ambas se sintieron “indignadísimas”.

   Siguiente tema: las emisiones de Radio María, que ahora no se dedica únicamente al rezo, sino que también admite sugerencias de los oyentes. Canciones, todas antiguas, de los 50. Hermosísimas. Para el profano, Radio María es una emisora conducida por una de esas corrientes ultracatólicas tan de moda, que jamás ha tenido ni tiene licencia para emitir, que cuando son cazados cambian de inmediato de sede y de dial, es decir, una radio pirata e ilegal. No entiendo mucho de estos temas, pero hacer algo así ¿no es pecado?.

   Al llegar al Restaurante Jose Luis una de ellas protesta porque en lugar de dejarlas en la puerta he parado enfrente y tienen que cruzar (si las hubiera dejado en la puerta se habrían quejado de la peazo de vuelta que tendría que haber dado, en fin). Al pagarme (5.95 €) una le dice a la otra: “Piruca, dale 6€”, y luego se gira hacia mí “siempre solemos dejar propina a los taxistas, como buenas cristianas”. Es decir, 5 céntimos. En esos casos suelo declinar el ofrecimiento. Me dió un billete de 10 y la vuelta fue 4.05€, estos 5 céntimos en monedas de céntimo.

   Conclusión: El miedo del taxista no se encuentra en uno de esos barrios chungos de la peliferia a altas horas de la madrugada. El auténtico pánico se encuentra en cualquier esquina del barrio de Salamanca a plena luz del día.

 





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