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Quien oculta ser mujer florero
Wednesday 11 October 2006 [11:01]

para muestra, un cartel   La mujer, guapísima, se despidió del hombre con un par de besos frente al Congreso de los Diputados. Tras montarse en el taxi e indicarme el destino llamó por el móvil a una amiga: “No ha pasado la prueba de fuego. Resulta que me lleva a un restaurante y a la hora de pagar saco la cartera, ya sabes, lo típico, para que él me diga que la guarde, que me invita… y el muy… ¡no dice nada! así que ¡pagó cada una lo suyo!. ¡Qué fuerte!. Ya le pueden dar por culo, tía. Nunca me había pasado algo así, lo juro. Un tío que ni siquiera es capaz de invitarte a cenar en la primera cita no merece la pena. Y adiós muy buenas. Le he dado largas, así de claro”. Se despidió de su amiga al alcanzar su destino, me pagó, muy guapa, de veras, realmente guapa, pero demasiado tonta, engreída y absurda para mi gusto.

   Me parece estupendo eso de la igualdad, que las mujeres tengan las mismas oportunidades, que se acerquen con total libertad al mundo laboral, a las ciencias, a las artes, etc. Que no sean jamás tratadas como meros objetos, las guapas porque son guapas en un grupo, y las feas en otro perfectamente diferenciado. Lo que me enciende de veras es la hipocresía que lucha por conseguir unos derechos y unas oportunidades para utilizarlos sólo cuando interesa. Esa mujer que pide el mismo sueldo que el hombre (algo lógico por otra parte) pero que por otra parte cree que es el hombre el que debería de pagar la cena. Y son precisamente ESAS las que me demuestran que las guapas (en un porcentaje importante) de tan listas que pretenden ser, acaban siendo tontas.

   Me remito a la foto para lanzar una teoría al aire: Una de cada tres guapas son tontas (ver círculos); o más concretamente, dos de cada tres rubias guapas son tontas. Lo siento por las listas.





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