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El precio de las cosas que no huelen
Sunday 15 October 2006 [13:17]

libre interpretación   No es normal parar a esas horas de la madrugada a una chica tan jóven (unos 20 años) para un trayecto tan desproporcionado (de Canillejas a Aluche, unos 20 Kms.). Parecía abatida por algún tipo de duelo interior. Su mirada perdida, su indiferencia ante el itineriario sugerido, su silencio…

   Cuarto de hora después y justo antes de tomar el desvío dirección Aluche desde la Avenía de Portugal la chica recibe una llamada de quien parece ser su pareja. En un principio se muesta reacia a las supuestas súplicas de su interlocutor “me ha sentado fatal lo que has dicho, de veras, no esperaba algo así”. Tras unas cuantas frases de trámite, parece que el discurso del maromo comienza a dar resultado, y entonces ella se emblandece hasta que acaba cediendo a su ofrecimiento.

   – ¿Podría dar la vuelta y dejarme donde me ha parado?.

   Dicho y hecho. Tras colgar, volvió a sumirse en el mismo silencio del principio. La carrera ascendió a 41 €, desde Canillejas hasta Canillejas.

   El amor cuesta dinero. Los cabreos y posteriores reconciliaciones cuestan dinero. Concretamente 41 €. ¿Merece la pena cabrearse?. ¿Merece la pena enamorarse?. ¿Cuánto dinero seríamos capaces de pagar a lo gilipollas por amor?. ¿Es acaso lo etereo cuantificable?.

   También podríamos preguntarnos cuánta pasta le ha costado al de la foto conseguir a semejante mujer





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