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Cuando el tacto es ciego, los ojos se convierten en dedos
Friday 9 February 2007 [18:01]

manos ciegas   Un hombre esperando al borde de la acera con un cartel de TAXI entre sus manos. Un perro-guía a su lado. Un taxista que se detiene (yo). Salgo, abro su puerta, y el hombre (50 años, ciego) accede al interior, y luego el perro, que se tumba sobre sus pies (los pies del ciego, claro).
   – Calle Santago Bernabeu, por favor.
   – Bien… ¿Cómo se llama el perro?
   – Se llama Uzo, que significa “postigo”, ya sabe, esa puertecilla dentro de otra puerta que permite la entrada de luz… el nombre se lo pusieron sus entrenadores antes de dármelo.
   En un semáforo aprovecho para acariciar la cabeza suave de Uzo; en ese mismo instante, el ciego también se dispone a acariciarle sin percatarse de mi mano, la cual acaricia, en lugar de al perro. Al notar la mano de aquel hombre me doy cuenta que es la primera vez que un ciego me acaricia.

   Los dedos de un ciego, en realidad, son sus ojos en braille (sus uñas podrían ser párpados). Podría decir que me acariciaron por error cinco pupilas.

   Nunca antes me habían acariciado cinco pupilas. Me siento bien, aunque  ahora mi corazón lata a un ritmo obsceno, y la vida sea tan rara; no sé…  





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