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Bebes, conduces y vomitas delante del poli
Sunday 25 February 2007 [11:40]

sospechosa habitual   A lo largo (y ancho) del Viernes noche contabilicé un total de 14 controles de alcoholemia instalados en diversas zonas conflictivas de Madrid. Cada uno de ellos contaba, al menos, con un par de coches retenidos y el conductor de marras alzando su mano para regresar a casa (o a la siguiente fiesta) en taxi.

   En uno de esos controles (calle José Silva), un conductor mucho más que ebrio, se encontraba vomitando apoyado en su coche; a su lado, un Policía Municipal con el alcoholímetro en la mano, le miraba con rostro de “si fueras mi hijo…”. 

  – Le habrá sentado mal la cena – soltó mi usuario. Le miré a través del espejo y comenzamos a reírnos.

   Momentos después, tras bajarse, reparé en su comentario, en las risas que había suscitado; y entonces comprendí que este tema no tenía ni puta gracia.

   Creo en la libertad individual por encima de todas las cosas, siempre que no atente contra terceras personas, claro. Quien quiera conducir borracho en su finca particular delimitada con el exterior por muros de hormigón, que lo haga (es su problema). Pero teniendo en cuenta que por la vía pública circulamos todos, el asunto se convierte en uno de esos tumores sociales que nos azotan casi sin poder evitarlo. Y quien crea que conduce mucho mejor, más confiado, después de unas cuantas copas, que tome los mandos de su PS2 y lo flipe él sólo hasta alcanzar el vómito (sobre el sofá de su propia casa, of course).
                         

                                            “Más vale taxi en mano, que Audi volando”

                                                                                               Simpulso





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