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La inocencia es lo penúltimo que se pierde
Sunday 6 May 2007 [12:11]

transtaxi...   Al caer la noche, las farolas de la calle Almagro se convierten en transexuales de tanga (con paquete adjunto), pechos asiliconados, besos de botox y lágrimas por dentro.   
   Algunos coches circulan despacio movidos por la curiosidad; otros directamente paran, negocian y ceden sus fluidos con la naturalidad de quien bosteza con la boca abierta (y los ojos cerrados).

   Sábado noche. Circulo libre por Almagro dejando a mi derecha un surtido número de transexuales que fingen estar dispuestas a todo. Al tomar la plaza de Rubén Darío una de ellas, separada del resto, levanta la mano:

   – ¡Taxi!

   La inocencia maldita me obliga a frenar. Aprovechando mi ventanilla bajada la transexual (pelo largo y laceo, sostén mínimo, minifalda de de frontal abultado) me dice:

   – ¿Podrías llevarme a tu entrepierna, cariño?

   Por fortuna, mi colapso mental se tradujo en un fuerte golpe de acelerador, mientras el diablillo que okupa mi hemisferio derecho me repetía con insistencia: “Has vuelto a picar… ¿no aprenderás nunca?”.

  

   [Pregunta simpulso: ¿por qué cada vez que escucho la palabra "transexual" me imagino un camión portando artículos eróticos?]





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