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Con los pelos del alma de punta
Friday 3 November 2006 [21:26]

si se lo pregunta el Times...   Algunas veces pienso que el mundo es una bola gastada y pulida como el cráneo de un leproso; y sus habitantes una especie de accidente premeditado, moldeados por las manos de un enfermo de Párkinson. A los hechos me remito.

   Calle Arturo Soria. Una mujer muy elegante, de unos cincuenta años bien llevados, me para a la altura de una clínica privada. Al indicarme el destino me doy cuenta que sus ojos están húmedos, rojos, que no terminan de arrancar por pura educación. En el próximo semáforo en rojo, me doy la vuelta y pregunto.
   – Disculpe… ¿tiene algún problema?.
   Y entonces rompe a llorar, sin ese pudor que antes la retenía. Y entre sollozos me cuenta que le acaban de dar los resultados de unas pruebas. Tiene cáncer de mama, bastante avanzado, lo suficiente para no hacer demasiados planes de futuro. Silencio.
   – Si puedo hacer algo por usted…
   Me cuenta que es argentina, que pertenece a una familia muy respetable de Buenos Aires. Para no despertar rumores de su posible enfermedad decidió hacerse las pruebas en Madrid. Ahora toda su familia y sus amigos se encuentran allá; ha viajado sola con la excusa de visitar a unos viejos amigos.
   – Lo peor de todo es que no puedo decir nada. Nadie puede saberlo. Me moriría si les viera sufrir. Mi marido es una persona muy influyente en Argentina, y ya sabes cómo funcionan esas cosas, los chismes, los rumores… se extienden más rápido que… un tumor.
   Al llegar a su destino pensé que sería buena idea tomarme un café con ella, para que3 se tranquilizara, para que encontrara un pequeño vínculo miles de kilómetros más cerca, y así se lo propuse, y ella accedió. Acudimos a una cafetería cercana, con el taxi en doble fila.
   Ella pidió una infusión.

 




3 Bajadas de bandera »

    Hace 4 días que descubrí tu blog y desde ese momento me he “enamorado” de tus palabras, de tu forma de pensar, de tus historias y de tus vivencias. He reido, me he sorprendido, me has apenado, pero jamás había sentido tanta tristeza al leer algo como esta historia, está llena de sentimientos y buena voluntad. Una pequeña lágrima ha caido por mi mejilla al leerlo, has entristecido mi corazón.

    He vivido durante 4 largos años en Madrid y ójala de los múchisimos taxis que llegué a coger, hubieras aparecido tú en uno de ellos, hubieras alegrado mi estancia alli.


    Anonymous se subió a mi taxi el Thursday 17 May 2007 a las 12:25



    La belleza de la tristeza, de la nostalgia, de la soledad y de tu gesto. Yo también hago lo mismo cuando veo a alguien llorando en la calle. Tienen que tener una pena muy grande para no reprimirse ante la multitud de la ciudad.
    Saludos.


    Anonymous se subió a mi taxi el Thursday 17 May 2007 a las 13:53



    Por desgracia se de qué clínica hablas. Vivo en Tenerife y mi padre ya ha tenido que visitarla en dos ocasiones por razones distintas. Yo he llorado mucho, ante la gente. Me daba igual lo que pensaran, si no me importaba que me vieran reir, por qué iba a hacerlo el que me vieran llorar?… Aun así, hubiera agradecido haber encontrado en ese momento un taxi como el tuyo.

    En 2 días has logrado que me lea tu blog entero.

    Ánimo.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 22 May 2007 a las 23:35


¡Baja la bandera!


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