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El conductor de la línea 27
Tuesday 27 March 2007 [16:38]

rostro pálido   Cuando las grandes ciudades son asumidas como enfermedades endógenas, sus habitantes se convierten en víctimas de su propia desidia.
 
   Y lo demuestran al volante: conducir supone atravesar la línea divisoria de sus propios límites, dejarse violar por cada bajo instinto, mostrar su conducta más agresiva (odio, ira, colapso mental, esquizofrenia asfáltica), dejando así en evidencia al Doctor Jekyll (escondido bajo la cama de Mr. Hyde).

   Algunos desayunan mojando sapos y culebras en su café con leche, y al ponerse al volante: arrancan, aceleran y odian al mismo tiempo. Se cruzan en tu camino, frenas, vomitan claxon y escupen a través de sus poros palabras que son asteriscos sin traducción posible.

   Odian al taxista, al mensajero, al Agente de Movilidad, al Alcalde, al conductor de la línea 27, al capo de habano en boca en su berlina encerada, a la mujer por ser mujer y al novato por ser novato. Odian a esa mancha de café con leche (y sapos y culebras) de su camisa, y a su jefe y al portero de su finca (al físico y al automático).

   Y ahora, en los semáforos, agacho la cabeza para no cruzarme con esas miradas que odian y matan sin conocerte de nada.

   … 

   [¿Se puede vivir en una gran ciudad sin conocer palabras como Trankimazin, Orfidal, Lexatin, Transilium, Valium, Librium...?]




20 Bajadas de bandera »

    que gran verdad…
    en parte por eso sigo utilizando el transporte público (y trabajo a 30 kms de mi casa). A veces me dan vergüenza hasta el familiar que conduce a mi lado…
    con lo facil que es ser educado, dejar pasar, no molestar, no ser chulo…

    pero bueno, somos humanos, ese es el problema.

    Felicidades por el blog!


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 17:03



    Creo que ya lo he dicho, pero a veces me recuerdas tanto a Sabina (antes de dejar las “trampas para escribir”). Grandísimas enumeraciones.

    Me encanta leerte.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 17:05



    Eso pasa en una ciudad grande, pero en una pqña odian a la mujer por ser mujer, al novato por ser novato, al del Mercedes por tener un Mercedes, al del SEAT 124 por tener sólo un 124, al profesor de autoescuela q intenta enseñar al alumno por ser profesor, al alumno por ser alumno y al conductor de la línea 13, por ser la última línea.
    Después llegan a casa y se odian a ellos mismos.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 17:46



    Yo soy bastante así con el coche, no insulto a nadie (solo en mis adentros), pero si llevo cara de asesino con cualquiera que se atreva a mirarme cuando voy mal de tiempo, que al final es el culpable, al día le faltan horas, y por mas horas que pusiesen al día seguirían faltando horas, a eso le unes el que va a 40 en un camino donde la limitación es justamente 40, quien se te atraviesa en la redonda, el que no sabe para que sirven los intermitentes y casi se empotra contra ti, el que se duerme o se distrae y hay que avisarle que el semáforo se puso en verde hace 1 año, al que se le cala el coche en cada semáforo y en cada cruce, el peatón que acelera el paso cuando el semáforo parpadea y que una vez tiene a los coches parados esperando que termine de cruzar la calle decelera el paso, entonces es cuando si que sale el tic del ojo y el “tengo ganas de matar a alguien”, cuando vas relajado ni te enteras, pero cuando vas de culo parece que todo te toca a ti.
    Por eso odio cuando tengo que conducir por la ciudad o cualquier sitio con tráfico denso, prefiero que lo haga otro, me encanta conducir, pero sin prisas o por autovía.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 18:08



    Más Platón (el filósofo, no aquel funesto duo “musical” {nótese el entrecomillado}) y menos Prozac, rezaba Lou Marinoff… aunque igual él no soportaba atascos pantagruélicos en ciudades nodriza…
    Mi saludo diario!


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 18:28



    Se odia en todos sitios… al conducir (ehhh, tu espabilate!!), en el trabajo (sera cabr… mi jefe!!), en casa (vaya hijos/padres/marido/ mujer mas ton@ que tengo!!), viendo la tele (vaya basura que ponen siempre, que asco de noticias), en el fútbol (arbitrooooo *******)… dicen que la culpa es del estres, de la sociedad… que bonito es culpar a algo abstracto!!! Yo creo que lo que pasa es que tenemos demasiado odio contenido en nuestro interior, y terminamos hasta odiandonos a nosotros mismos…

    Nota: Me encanta tu blog, enhorabuena, lo leo cada día y me encanta. Lástima que no viva en Madrid, seguro que ya habriamos coincidido en algun viaje ;-)


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 18:42



    Yo iria mas lejos en tu reflexión final: ¿Se puede vivir en una gran ciudad, o debemos conformarnos con habitarla? Algunos hace tiempo que emprendimos una lenta e incierta huida.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 19:05



    Que va, eso no es cierto, la gente no somos gilipollas cuando conducimos sino que somos gilipollas todo el rato lo que pasa es que con el coche te haces ver más.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 19:21



    y yo que estaba pensando ahora en sacarme el carné de conducir…


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 20:01



    Se puede vivir si mojas en tu cafe con leche magdalenas de paciencia, y medias lunas impermeables.

    :-)


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 20:40



    Los q no conocen las palabras enumeradas conocen otras: Maria, Hachis , Coca, Cristal…y para acompañar whisky; para luego poder alegar: “enagenación mental transitoria”.
    Besoooooooooooooooooooos


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 21:09



    ¿Qué tendrá el coche que produce semejantes transformaciones?

    P.D.1. Yo sobrevivo en la ciudad sin nada de eso, sin tratamiento alguno, pero claro, es que soy un adicto a la ciudad, un urbanita empedernido.

    P.D.2. No conduzco, ni siquiera tengo carnet de conducir.

    Un saludo.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 22:46



    El efecto caparazón del coche es brutal, pero estoy de acuerdo con que la educación también se demuestra andando, sentado y tumbado.


    Anonymous se subió a mi taxi el Tuesday 27 March 2007 a las 22:53



    el último capítulo del manual de las autoescuelas debería ser uno de autocontrol y relajación :)


    Anonymous se subió a mi taxi el Wednesday 28 March 2007 a las 2:08



    Cierto que es extraño pasarse por la vida mirando la neurosis ajena con los ojos grandes. No niego que algo propio siempre hay, pero la última vez que estuve en Buenos Aires, después de una semana de vivir ese bombardeo de locura permanente, volví a mi provincia con una sensación de alivio gigantesco… como si pudiera respirar más aire.

    Un gustazo, como siempre, venir a leerte y encontrarte.
    Besos desde Argentina!


    Anonymous se subió a mi taxi el Wednesday 28 March 2007 a las 4:03



    Me gusta mucho lo que escribes, pero hoy he de decirte que muchos de esos que tú tan bien describes, iban conduciendo un taxi…. sin rencor ;)


    Anonymous se subió a mi taxi el Wednesday 28 March 2007 a las 9:35



    De casualidad, hablando con un colega también casual, en una parada casual, me habló de tu blog. Gracias. No es odio lo que siento; yo no odio a nadie, no a quien no conozco, no a quien no me ha hecho nada malo. Odiar es un sentimiento que no puede ser instantáneo porque es demasiado profundo e intenso para que pueda durar tan poco tiempo. Y los ataques de ira que tenemos al cabo del día son momentáneos, muchos sí, pero efímeros. Yo no podría acordarme de la cara de ninguna persona que me ha mirado o a la que he mirado esquinada hoy en las diez horas de trabajo ¿se puede odiar por tanto a algo que no ha existido más que durante un solo instante? Yo no.


    Anonymous se subió a mi taxi el Wednesday 28 March 2007 a las 18:28



    Yo que soy conductor nobel, me agarro a mi L, y así las críticas de esos sabuesos de la carretera tienen burla facil a mi velocidad legal.


    Anonymous se subió a mi taxi el Thursday 29 March 2007 a las 17:48



    cada uno tiene su razon para odiar;
    A algunos, el DR.FEDERICO les administra, de buena mañana, su dosis diara de sapos y culebras, y ese ya es motivo mas que suficiente para alimentar a la fiera que en todos nosotros habita. A otros simplemente, el CABRON del despertador nos arranca violentamente de nuestro idilio con morfeo para ponernos de patitas en la cruda realidad.
    Ahora bien, te dire que desde que me entregue al epicureismo, al onanismo deportivo, al nilibreniocupadismo y al seryomismo, puedo trabajar en esta gran ciudad sin trankimacines, lexatines, transilums ni valiums, pero no sin unos buenos “LIBRUMS”.

    pd.mi psicoanalista no ve con buenos ojos nuestra relacion, dice que me perturbas… mooolass.


    Anonymous se subió a mi taxi el Monday 2 April 2007 a las 1:47



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    Anonymous se subió a mi taxi el Monday 28 January 2008 a las 19:31


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