titulo
El perfume de Jean Baptista
Sunday 24 September 2006 [15:16]

mostrando la esencia   En ocasiones el olor del cliente se superpone a su propia esencia. Como esas mujeres corrosivas que se perfuman dentro del taxi, con las ventanillas subidas (señoras: ¿entienden lo que significa la palabra empatía?, ¿entienden lo que supone un espacio de dos metros cuadrados prácticamente herméticos?); esos olores profundos, potentes, como fiel reflejo de su auténtica personalidad (o de la que simulan tener). Según esto, si el olor que elige libremente cada uno marca un rasgo de su YO, ¿cómo se podría definir la personalidad de ese hombre de aspecto rudo cuyo cuerpo de un modo natural y sin intención de ocultarlo desprende un olor que roza lo infecto?. Recuerdo un portugués (es un simple dato, no generalizo) que se sentó a mi lado, para un trayecto corto, cuyo olor no se disipaba ni con ambas ventanillas bajadas (y hacía frío), con la situación incómoda que esto genera. Y esto no tiene nada que ver con su situación socioeconómica (se subió en el aeropuerto y al pagarme sacó un fajo de billetes de 500 € realmente pornográfico).

   Todo esto viene a colación de una mujer que subió al taxi esta mañana de aroma realmente embriagador. Tanto me ha llamado la atención su olor que no he podido evitar decírselo, me encanta tu olor, y se ha mostrado agradecida, y luego hemos seguido hablando en una de esas conversaciones que te aportan algo, es decir, que no hemos hablado ni del tráfico, ni de las obras que asolan Madrid, ni del tiempo (la santísima trinidad de las conversaciones huecas). El día que alguien me hable del tiempo aportando algo nuevo que no conozca, le invito al trayecto.

   Y lo impactante de esta mujer no ha sido su olor, ni siquiera la conversación que hemos tenido; lo que realmente me ha subyugado ha sido en el momento de pagarme y bajarse, la sonrisa que dibujaba su boca mientras caminaba, una de esas sonrisas altruístas, introspectivas, de esas que delatan sentirse bien con uno mismo, con el mundo que te rodea, aunque solo sea en el tiempo que ha durado el trayecto. La sonrisa de esa mujer al bajarse me hace ver que esto es mucho más que un trabajo, que es un proyecto de crear un mundo mejor, más tolerante, en el que tengamos algo importante que decir, que nos sintamos importantes aunque solo sea gracias a una simple conversación. Y es precisamente esto lo que me reconcilia con el mundo, lo que me hace creer en la ventanita de la esperanza cargada de matices, de luces y sombras y, en definitiva, de poesía.

   Sería incapaz de recordar su cara, pero jamás olvidaré su olor y su sonrisa.




1 Bajada de bandera »

    Al fin y al cabo eso es lo que importa, no?
    Felicidades por el blog. Me lo he leido prácticamente de cabo a rabo, aunque mañana me acuerde tanto de él como de mi madre.
    Un saludo, y suerte!

    PD: que gran profesión!


    Anonymous se subió a mi taxi el Friday 11 May 2007 a las 5:06


¡Baja la bandera!


9 − 8 =



Sindicación de contenidos RSS 2.0
Esta página funciona con WordPress - Diseño: Fernando García B.
¡CSS Válido! -